Cuerpo-en-el-mundo

 
Considero preciso describir un concepto que permita pensar lo específico del Arte de desplazamiento y el Correr-Libre; esto es, una noción que permita responder la pregunta: ¿Qué es lo que diferencia estas prácticas de otras?
 
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A partir de la lectura de las investigaciones fenomenológicas descritas en Fenomenología de la percepción (1945), de Maurice Merleau-Ponty, observo que la construcción conceptual de lo corporal en relación a sus capacidades motrices, se organiza de acuerdo a una «fórmula general del movimiento que es propia del cuerpo». Es decir, la construcción del sentido de lo corporal en relación con su movilidad se organiza a partir de una fórmula que es «un saber que está en las manos» y que no puede traducirse por una designación objetiva. O sea, «un saber que es del cuerpo», y por tanto, que sólo puede obtenerse experimentando el cuerpo, siendo cuerpo:
 
“Yo no sé andar, saltar, impulsar, jalar, etcétera, porque he aprendido a realizar cada uno de estos movimientos, sino, porque una vez que he aprendido la fórmula general del movimiento la refuncionalizo para llevar a cabo mis acciones en el mundo”.
 
Visto así, detecto que antes de abocarme sobre la cuestión de la movilidad debo estudiar con mucho más detalle las nociones de cuerpo no como una cosa física inerte o conjunto de procesos físico-químicos, sino como lo comprende Merleau-Ponty, esto es: Cuerpo vivido, cuerpo del tiempo y del espacio que no tenemos u ocupamos, sino que somos: Fundamento y horizonte de toda percepción y sentido, centinela de todos nuestros actos; y mundo no como un simple receptáculo de cosas, sino como el hogar, que en tanto cuerpos, habitamos: Lugar en que, imbricados con él, vivimos. Pues, ésto es lo que estas actividades ponen al centro de su quehacer, y por tanto, quizá, sin darle más vueltas al asunto, sea lo esencial de toda la cuestión.
 
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En otra dirección, para que estas actividades se realicen no es pertinente que exista un ritmo (como sucede con la danza), que se persiga una finalidad  bélica (como en el caso de las artes marciales), o que se siga una narrativa o trama tradicional (como sucede con el teatro o la gimnasia); con cierta rudeza y precariedad, lo único que se presenta es, precisamente, sólo eso: Cuerpo y mundo. O, mejor dicho: «cuerpo-en-el-mundo». 
Pero, para dar cuenta tanto del cuerpo como del mundo y abordar los diversos problemas de corte fenomenológico, ontológico y hermenéutico que pueden presentarse cuando se busca responder a la pregunta inicial de esta breve nota, - así como muchas otras cuestiones, entre ellas, las de los valores deportivos y sociales (por mencionar algunas)-, sólo finalizaré afirmando que estos temas (como cualquier otro que aborde estas actividades desde una perspectiva teórica), se deben de comenzar a construir, ante todo, a partir de un planteamiento bien estructurado.
                                                                                       
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